Técnica

“¿Por qué la serigrafía? Sencillamente, no hay nada igual en términos de calidad e intensidad de color. El impacto visual de la serigrafía artística no se logra a través  de  ningún otro proceso de impresión, ya sea mecánico o digital. Esa intensidad en los rojos, el extraordinario brillo de los amarillos, la profundidad de los azules... ¡Eso sí son colores!” Esta era la respuesta de Marcos Torres en una entrevista al principio de su carrera al porqué de la elección de la serigrafía como método de expresión artística. No es el primer artista en enamorarse de las cualidades de esta extraordinaria técnica de impresión: Warhol, Lichtenstein, Kandinsky o Miró, entre muchos otros, han empleado la serigrafía para realizar buena parte de su producción gráfica, gracias a sus interminables posibilidades expresivas, su enorme grado de durabilidad y la extraordinaria potencia de color característica de la serigrafía artística.

La impresión de cada obra se realiza mediante un complejo proceso artesanal, en el que el artista participa codo con codo con el impresor. Este proceso exige una capacitación técnica muy especializada, extraordinaria exactitud y experiencia en el oficio para conseguir llevar a cabo un trabajo perfecto. 

 

Una vez terminado el proceso de impresión, las matrices se destruyen y no se editan más ejemplares, garantizándose así la originalidad de cada una de las obras de la serie. Gracias a que es una técnica que permite crear originales múltiples en series limitadas, las serigrafías tienen valor de colección, ya que además están numeradas y firmadas por el artista, y cuentan además con el certificado de autenticidad correspondiente.